Mi fuego de abril
De pequeña peleé con una niña de mi aula, que se reía de una amiguita porque tenía piojos. Aquella bestia maligna y burlona me ganaba por mucho en tamaño. Mentí al no decir que me sentí bien por hacer justicia, y la directora, que me conocía, se rió. “Siempre va a estar en guerra por los demás. Si esa niña nació en la fecha de Girón y vive con su fuego, ¿cómo no va a ser así?”.