Ante la amenaza del Caracol Gigante Africano...
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- Creado: Miércoles, 14 Agosto 2019 17:53
- Escrito por Liliam Bárbara Rentería
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El Caracol Gigante Africano CGA (Lissachatina fulica) es oriundo del este de África desde donde se ha dispersado a gran parte de los países de la franja tropical y subtropical del planeta; es una de las 100 peores especies exóticas invasoras del mundo, detectado por primera vez en Cuba en 2014 y presente hoy en 12 provincias del país y en la Isla de la Juventud.
En Artemisa se ha reportado su presencia en los municipios de:
- San Antonio de los Baños
- Artemisa (Cayajabos)
- Alquízar
- Bauta
- Caimito
- San Cristóbal
- Mariel
Constituye hoy una amenaza en áreas como la sanidad vegetal, la salud humana y la biodiversidad del país.
El Instituto de Investigaciones de Sanidad Vegetal (INISAV), se encarga de su tratamiento y emitió indicaciones para que la población contribuya su control y eliminación.
Ante la amenaza del CGA:
- –No botarlo vivo en ríos, solares yermos, calles o en la basura que recoge el servicio de comunales.
- -Quemarlos de manera segura en algún recipiente sin que haya peligro de que se genere un incendio.
- -Sumergir los caracoles en una solución de sal o cal (3 cucharadas por litro de agua) durante 24 horas. Luego, enterrar los restos o arrojarlos a la basura, siempre en una bolsa hermética.
- –No consumirlo, comercializarlo, dispersarlo o usarlo como carnada, ofrenda a deidades afrocubanas o para otros fines.
- –No tener contacto directo con la baba del caracol. Si esto ocurre, lave con abundante agua y jabón la zona expuesta.
- –No consumir alimentos sin lavar, especialmente aquellos por el cual el CGA haya pasado.
Se ha comprobado que este molusco puede llegar a consumir al menos 250 plantas y muchas de ellas son especies que se cultivan con fines económicos, e incluso el CGA puede llegar a transmitir enfermedades patógenas a los cultivos.
En Cuba, aunque se tienen reportes de plantas consumidas por esta especie, no se reportan pérdidas considerables a los cultivos.
Para su control se ha demostrado que el método físico y el saneamiento son los que más garantías ofrecen y una vez confirmado el hallazgo, para recogerlos es imprescindible proteger las manos con una bolsa de nailon.
Es hermafrodita pero no se autofecunda, y puede colocar entre 100 y 500 huevos cada vez, de los cuales nacen entre el 85 y el 95%. En un año, puede poner hasta 1 800 huevos.
Alcanza su madurez sexual entre 4 y 5 meses de vida, según lo observado en Cuba, y puede vivir hasta 4 años. Su concha puede alcanzar una talla de hasta 20 cm.
Es una especie omnívora. Consume mayormente material vegetal, pero puede ingerir lo mismo líquenes y hongos que papel o cartón, entre otros. Esta es una de las características que lo hacen muy exitoso en su adaptación a diversos ecosistemas, así como su capacidad para enterrarse ante amenazas o para protegerse de depredadores, y cerrar su concha mediante una membrana y disminuir su metabolismo en condiciones adversas como la sequía o ante la falta de alimento.
Como todo molusco, es muy dependiente de la humedad. Las condiciones climáticas de Cuba son muy favorables para su establecimiento y desarrollo (vegetación tropical, alta humedad, la lluvia, la presencia de carbonato de calcio en el suelo, y la ausencia de barreras naturales que impidan su dispersión). “Esto hace que el país sea un paraíso para la especie”,
Entre las principales vías de dispersión del caracol gigante africano, está la acción del hombre (al adoptarlo como mascota, usarlo para fines ornamentales o de artesanía, como carnada o con fines religiosos), la natural (aunque por la lentitud de la especie, se ha demostrado que no es la más eficaz a gran escala, pues solo funciona en el nivel local), y la transportación de suelo, sustratos y plantas donde pueda haber ejemplares o huevos.
Tras su detección en Cuba por primera vez en junio de 2014, en el reparto Poey, municipio habanero de Arroyo Naranjo, se activó el sistema de vigilancia fitosanitaria mediante la ejecución de encuestas de detección en el territorio nacional y la ejecución de acciones de control.
Las principales áreas de localización de la especie son los asentamientos poblacionales (en jardines, patios, escuelas, basureros, solares…), lo cual confirma lo planteado en los estudios internacionales: el CGA se disemina principalmente por la acción del hombre”.
Se investigan, además, las maneras de erradicarlo con el apoyo de la ciencia y se presta especial atención a las formas de traslado y manipulación.
No se reporta en Cuba de manera oficial ningún paciente con meningitis a partir del caracol gigante africano. Aunque existe el riesgo, se han comprobado animales con alta carga infecciosa.
El diagnóstico es muy complejo y los daños en niños pueden desencadenar trastornos psicomotores.
La población debe asistir al consultorio médico ante cualquier duda o al policlínico para reportar la presencia de la especie invasora.
Los productores deberán contactar al fitosanitario de la estructura de base, al fitosanitario de la Delegación Municipal de la Agricultura o a la Estación Territorial de Protección de Plantas.
El Ministerio de Educación en Cuba (MINED), promueve acciones de información, educación y comunicación encaminadas a disminuir el riesgo de enfermedades transmitidas por este caracol pero no incluye acciones de colecta y destrucción del molusco por lo que los niños no serán expuestos a estos animales.
En el mapa, provincias de Cuba donde se ha detectado el Caracol Gigante Africano.