Nuevas obras para los artemiseños este fin de año

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Creado: Martes, 25 Diciembre 2018 13:51
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Sailys Uria López 

Celebrar la llegada del año nuevo es más que una costumbre a nivel mundial. Luces, olores, lentejuelas, brillos y música, avecinan el fin de año. Igual propicia un montón de reflexiones sobre el año que culmina y aparece un sinnúmero de metas para los próximos 12 meses.
Diciembre es sinónimo de fiestas… y de compartir amor. El espíritu de fin de año nos llama a ser mejores seres humanos, a descansar cada día sabiendo que has tenido, al menos, una buena acción, a regalar besos y abrazos que no necesariamente vienen acompañados de noticias buenas, pues solo pretenden dejar claro cuánto nos queremos.
Reflexionar sobre cuánto hicimos; hasta dónde llegamos; qué nos causó lágrimas o risas, nos hizo más fuertes o más débiles; qué nos hizo crecer y qué o quién ya no está más en nuestras vidas: para eso nació diciembre. Es un balance que debemos asumir con ecuanimidad y euforia, aunque parezca una total locura.
El mes terminal siempre sorprende a enero con nuevos sitios. Aperturas e inauguraciones reinan los últimos días del año, y nos animan a darnos un caprichito extra, a pesar de que los ahorros se agoten antes del inicio del anuario entrante.
Ya el teatro asoma la alegría de finalmente restrenarlo, y todo parece indicar que esta vez sí, que en los días siguientes el Juárez pondrá a prueba la gran pantalla y las tablas.
Como de costumbre, los muchachos de la Casa de la Música no se quieren quedar detrás y, además de las actividades festivas por su segundo aniversario, desde ayer la Egrem tiene un nuevo espacio en la Villa Roja: la esquina de 25 y 48 literalmente se viste de gala, pues diseño y buen gusto han hecho que el Álbum Kafé Parque Central sea un lugar de obligada visita en la capital provincial.
Así termina un año y le cede el camino a otro. Vale la pena culminar de este modo, entre estrenos y costumbres.
Casi es parte de la cultura nacional comenzar las felicitaciones y buenos augurios desde la última decena del mes. Nos hemos habituado a preparar un “año viejo” repleto de periódicos apolillados y ropas desechadas, mientras nos acompañamos de los típicos buñuelos de yuca. Luego, le encendemos candela con la fe de que “ahí queda lo malo”.
¿La tradición? Llega convertida en olor a lechón asado y yuca con mojo, en una mesa familiar donde se brinda y come a gusto.
A las 12:00 a.m. de Noche Vieja, cuando suene en la televisión nacional el Himno de Bayamo y luego nos desarmemos bailando al ritmo de Me Dicen Cuba, no nos harán falta uvas para pedir deseos, solo chocar una copita de sidra al compás de los fuegos artificiales, para aclamar salud y prosperidad al año nuevo. Y —¿por qué no?— los más jóvenes saldrán de paseo con una mochila, maletín o maleta a cuestas, para atraer la buena suerte de visitar lugares maravillosos.
Esta mezcla tiene los olores de diciembre, y recuerda que damos paso a nuevas oportunidades y retos personales. Hazte una lista de sueños por cumplir y trata cada día de dar pequeños pasos para llegarles.
Sueña, soñemos que podemos con todo, aunque a veces sintamos que la vida nos engulle. Siente que este 2019 no habrá quien te quite las ganas de bailar, gritar, amar, viajar, aprender y, sobre todo, ser feliz. ¡Este es tu año, aprovéchalo!