Dos banderas, dos hermanas
Alguien me sopló que eran hermanas, que habían trabajado durante casi dos años en el estado de Ceará, y que hoy terminaban su primera misión juntas. A decir verdad, no advertí parecido alguno entre ellas, pero igual me acerqué y charlamos unos minutos. En sus rostros las emociones se traducían constantemente: tal vez unas horas antes de aterrizar pensaban su próxima frase en portugués, y sentían lo que sienten muchas personas que hablan ese idioma en el país más extenso de América Latina.